MIEDO A VOLCAR EN CATAMARAN

Creo que todos estamos de acuerdo que los recién iniciados siempre navegan en catamarán con “algo” de miedo al vuelco, hasta tal punto que en algunas escuelas de vela el vuelco forma parte de las enseñanzas durante un curso, bueno más que enseñar a volcar la idea es aprender a desvolcar el barco.

    Desde mi experiencia son varios los consejos que os podría dar para evitar que se mojen nuestras velas hasta el puño de driza:
  1. Llevar siempre la escota de la mayor en la mano aunque esté mordida y sin mucha comba para poder soltarla con un solo latigazo. No esperaremos a desmorderla hasta el último instante, sino un poco antes.
  2. Llevar algún pie anclado en una cincha para evitar resbalarnos en el momento que el barco empiece a levantarse.
  3. Ayudarnos con el timón, orzando (Timón a la vela) si vamos de ceñida y arribando (Timón para nosotros) si vamos en rumbos abiertos.
  4. Vigilar siempre la proa del casco de sotavento y echar el peso de la tripulación a popa si vemos que ésta se nos clava en el agua.

Si hacemos una clasificación de los posibles vuelcos estos pueden ser:

CLASICO, el vuelco lateral por exceso de presión en la mayor.

PINCHAZO, cuando navegamos en rumbos abiertos se clava la proa y hacemos el típico.

“SUBMARINO” de vela ligera con la consiguiente catapulta, un tanto desagradable.

LOOPING, o hacia la popa, que se produce durante las viradas los días de viento y ola. Lo provocamos cuando además del patrón que tiene que pasar la caña por la popa, el resto de la “tripu” también acaba en la popa.

TAPONAZO, cuando vamos navegando y sin entender nada el barco empieza a volcarse para cualquier lado y llega un momento que alguien dice: “Qué estáis haciendo??” “Cámbiate de lado!!!”, “¡¡¡Habéis puesto los tapones!!!” Complicado realmente de poner derecho y llevar a tierra.

    De cualquier forma, si el vuelco es inevitable, lo que no se debe hacer es:
  • Intentar quedarnos aferrados al barco. Nos vamos a mojar de todas formas. Si no nos bajamos a tiempo provocamos que el barco se ponga totalmente bocabajo.
  • Subirnos lo antes posible al casco que esté en el agua.
  • Soltar las escotas de las velas y guardar el spi si lo llevábamos.
  • Sacar el cabo de adrizamiento y colgarse.

Una vez puesto derecho no agarrarse nunca por la popa ya que el barco se girará viento en popa y corremos el riesgo de perderlo.Siempre nos agarraremos por la proa hasta que haya un tripulante se suba al barco.

Una vez todos arriba ordenamos los cabos y a seguir navegando.

Hasta el próximo …¿Vuelco? Esperemos que no. Buenos vientos!!!